Aprovechando el viaje a
Manado y Lembeh, en agosto de 2007 pasé unos días en Myanmar (antigua Birmania). Arquitectónica y espiritualmente me gustó mucho el país, pero en esos
momentos vivía bajo el terror de una dictadura
militar implacable donde hablar de política en público podía costarte la vida o
décadas en prisión. Y así nos lo hizo saber el guía
que acompaño al grupo durante una semana. La libertad de expresión era
inexistente debido a un control social asfixiante. Desde entonces ha transitado de una férrea dictadura militar a
una breve apertura democrática tutelada y, finalmente, a una violenta guerra
civil tras el golpe de
Estado de 2021.
Las fotografías son de mi estancia en el verano de 2007. Y no coinciden con los textos porque he intentado hacer un pequeño resumen de lo sucedido en el país desde que yo lo visité hasta la fecha.
Días después de estar en
Myanmar en agosto de 2007 se produjo la "Revolución Azafrán" a raíz de una drástica subida de los precios del combustible que desató
masivas protestas lideradas por monjes budistas en ciudades como Rangún. La
junta militar reprimió las marchas con violencia, dejando decenas de muertos y
cientos de detenidos.
En mayo de 2008,
un devastador ciclón, el Ciclón Narguis arrasó el delta del Irawadi, causando
la muerte de unas 138.000 personas y agravando la crisis humanitaria. Ese mismo
año, la junta aprobó en un cuestionado referéndum una nueva Constitución
diseñada para asegurar el control político de las Fuerzas Armadas.
En 2008 comenzó la Transición
y se firmó la Constitución en 2011, disolviéndose la junta militar e
iniciando asiuna "hoja de ruta hacia la disciplina
democrática", entregando el gobierno a un ejecutivo cuasi-civil
Hasta 1 de febrero de 2021,
día del golpe militar, hubo gobiernos salidos de las urnas. Fue en ese momento
cuando el general Min Aung Hlaing, derrocó al gobierno electo, arrestó a Aung
San Suu Kyi y al presidente Win Myint, y declaró el estado de excepción.
El golpe desencadenó
protestas multitudinarias y finalmente el país recayó en un conflicto armado
generalizado entre la junta y una coalición de milicias prodemocráticas y
ejércitos étnicos minoritarios.
Myanmar se
encuentra actualmente inmersa en una cruenta guerra civil a gran escala. El conflicto ya ha dejado más de 100.000
muertos y ha provocado el desplazamiento forzado de más de 3,5 millones
de personas dentro del país, sumado a cientos de miles de refugiados que
intentan escapar hacia países vecinos. De hecho, los
analistas y organismos internacionales coinciden en que el conflicto ha
alcanzado un punto de destrucción extrema y estancamiento militar.