Sin desmerecer a ninguna mujer por el color de su cabello, en esta
cápsula no voy a hablar de rubias, castañas o pelirrojas.
Este es el espacio reservado para mis queridas morenas, refiriéndome
a esos peces carnívoros de cuerpo alargado y serpentiforme, de hábitos
nocturnos, que habitan en fondos rocosos de aguas tropicales y subtropicales en
todo el mundo.
Estas imágenes podrían encajar perfectamente en la cápsula
"PELIGROSO", porque la morena arrastra desde hace siglos una fama de pez
agresivo y temible.
Una reputación que empezó con los romanos, que las alimentaban con
esclavos condenados a muerte convencidos de que eso mejoraba el sabor de su
carne -la de las morenas obviamente-.
Durante mucho tiempo se pensó también que eran venenosas.
Y claro, el hecho de que respiren con la boca abierta, mostrando sus
grandes dientes y esa expresión poco amigable tampoco ha ayudado a mejorar su
imagen.
Pero yo debo decir que me parecen animales muy diversos, atractivos e
interesantes.
Y, además, son bastante agradecidas a la hora de fotografiarlas.
Así que sin menospreciar a rubias, castañas o pelirrojas… en esta
cápsula, las protagonistas son morenas.