PUNTAS BLANCAS

Mi Mirada - Pequeño, ágil y perfectamente adaptado al arrecife, el tiburón de puntas blancas de arrecife (Triaenodon obesus) es uno de los más comunes en zonas tropicales del océano Índico y Pacífico. Habitualmente descansa durante el día en pequeñas cuevas o grietas, y al atardecer comienza su patrullaje, moviéndose entre corales con una fluidez casi felina.

Puede llegar a medir hasta 2 metros, aunque su silueta estilizada y comportamiento huidizo le dan una apariencia mucho más discreta. No es agresivo, pero tampoco curioso. Digamos que es más bien reservado. Así que, salvo que lo sorprendas descansando en una cavidad, no esperes que se quede a posar para que le hagas 200 fotos: en cuanto te detecta, se desliza y desaparece.

Lo he visto en diferentes destinos, desde los primeros encuentros en 1998 en la isla de Sipadan, Malasia. Desde entonces, me resulta inconfundible. Su forma de nadar, su manera de posarse, su elegancia natural. Una especie que no necesita llamar la atención para imponer presencia.

Una imagen que guardo: situado en la corriente, dentro de una pequeña cueva, inmóvil pero moviendo apenas la mandíbula para respirar, como si el mar mismo le suministrara el aire. Es un gesto mínimo, casi imperceptible, pero lleno de vida.

Revelación - Pequeño, pero dueño del coral.

Desde el azul - Hay grandeza en lo que cabe entre dos corales.