Lo que no encajó, pero sí
importa
En ocasiones digo en broma que a mi edad "ya no retengo ni
líquidos". Puede que no sea mi mejor chiste, pero algo de verdad tiene: con los
años, la memoria cambia… y a veces también las prioridades.
Hace ya más de treinta años que conecté con el mar, y desde entonces
he vivido tantos encuentros y sensaciones, que no todos encuentran su sitio
exacto. Algunos se me cruzan, otros se me escapan, y unos cuantos simplemente
me dejo por el camino.
Esta cápsula actúa como cápsula escoba: está pensada para reunir
todo aquello que no encontró un espacio propio en las demás.
No porque valga menos. No porque no merezca estar. Sino porque el
mar, como la memoria, tiene sus propias formas de ordenar las cosas.
Y yo, que no quiero dejar fuera lo que sí ha dejado huella, prefiero
guardarlo aquí.