DelMar

dónde comienza el viaje

En todos los destinos que he visitado, he podido disfrutar del complemento de belleza natural que aporta el océano. Ese gran azul que nos rodea cuando salimos en busca de especies difíciles de ver.

En ocasiones, para encontrarlas hay que recorrer muchas millas, a bordo de pequeños barcos que, durante unos días, se convierten en nuestro hogar flotante.

Pero ese trayecto no es solo un medio: es parte del regalo.

El mar abierto te premia con salidas o puestas de sol inolvidables, con islas diminutas que parecen surgir de la nada, o con construcciones singulares como faros y fortalezas que ganan en belleza y misterio cuanto más te alejas de la costa.

Porque en cuanto desaparecen las referencias humanas, empiezas a intuir que estás entrando en un territorio distinto. Un lugar que ya no se mide con mapas ni con relojes.

Un lugar que solo puede llamarse OCEÓN.

brothers, lejanas

pequeñas, aisladas

descanso sobre daedalus

descanso sobre el arrecife

guarida del blanco

guadalupe

aparece de la nada

llenando todo de vida

jackson reef

luz en Sanganeb

acaba el día

cuando el arrecife duerme