La primera impresión que recibes al meterte en el agua es que no vas a encontrar nada en la inmersión, de hecho, yo creo que si no se fuera acompañado de los expertos guías, no se vería prácticamente nada.
La razón de bucear en un sitio a priori
tan poco atractivo no es otra que lo insólito y sorprendente de los encuentros
que se disfrutan en esas inmersiones. Las especies que se pueden localizar, a
buen seguro, harán las delicias de los amantes de las "rarezas
biológicas" y de los foto-videosub que disfrutarán fotografiando y
grabando prácticamente todo lo que vean, aunque en ocasiones no sepan
exactamente qué están filmando o a qué le están haciendo la fotografía.
El buceo en Lembeh, como ya he comentado,
es muy particular debido a la pobreza y peculiaridad de su fondo, la poca
visibilidad y la escasez de vida "a la vista" y puede no gustar a
todo el mundo o gustar, en el mejor de los casos, solo para permanecer un par
de días y no dedicar todas las vacaciones a ver "lo mismo", aunque lo
mismo sea tan sorprendente. Si embargo los apasionados de la fotografía o el
video submarino, así como los amantes de las especies extrañas, sin duda que
encontrarán en las inmersiones del estrecho cubiertas todas sus expectativas.
Creo que una buena opción sería combinar
el Parque Nacional de Bunaken con Lembeh, como hice yo, dando prioridad al
destino que más nos atraiga y, aunque a priori no nos interese demasiado el
"Muck diving", recomiendo al menos dedicarle un par de días para
conocer un tipo diferente de buceo. Como desde Manado, la mayoría de los
centros ofertan, como extensión, inmersiones en el Estrecho, la solución en el
caso de que sólo se quiera bucear en Bunaken y probar un día el "buceo en
fango" es muy fácil.
Para mí los tres días Lembeh se me
quedaron cortos y si mañana tuviera que volver a plantear el viaje le daría
prioridad a Lembeh, pero es que a mí me gusta la fotografía y también los
"bichos raros", con lo cual quizá mi opinión no sea muy objetiva.