BALLENA
Mi Mirada - El tiburón ballena, Rhincodon typus, es el pez más grande del planeta, puede superar los 12 metros de longitud, es filtrador, se alimenta del diminuto plancton, habita en aguas cálidas y templadas y no representa peligro para el ser humano.
A pesar de su tamaño colosal, se desplaza con una lentitud majestuosa, como si flotara entre constelaciones líquidas.

He tenido la
fortuna de encontrarme con este inmenso pez en varios destinos —como Maldivas o
el norte del Mar Rojo—, pero donde verdaderamente viví un encuentro profundo y
prolongado fue en el Golfo de Tadjoura, en el Cuerno de África, en Yibuti.
Desde el barco de vida a bordo, durante nuestras inmersiones, llegamos a
coincidir con hasta seis ejemplares nadando a nuestro alrededor durante más de
dos horas. Las imágenes de esta galería pertenecen a ese viaje.
En esta zona tranquila del Índico, jóvenes tiburones ballena acuden en determinadas épocas del año —normalmente durante nuestro invierno— para alimentarse y crecer, aprovechando la abundancia de nutrientes en el agua.
El "cómo" de las imágenes tiene algo de casualidad y magia: alrededor del barco se formó una gran bola de pequeños peces, y tras ellos llegaron los tiburones. Durante dos días, decidieron quedarse con nosotros, regalándonos momentos para mí inolvidables. Aunque también salimos en embarcación ligera y tuvimos la suerte de nadar con algunos ejemplares, la experiencia alrededor del barco fue una auténtica epifanía.
Las fotos no reflejan del todo lo que sentía. A veces no soy capaz de explicarle a mi cámara lo que veo... ni lo que siento. Pero creo que estas imágenes se acercan, y transmiten algo de la belleza de estos enormes peces que solo emanan una sensación: paz.
Revelación - Un gigante que se alimenta de lo invisible. Una paradoja viva.
Desde el Azul - En ocasiones, la inmensidad puede darnos paz en lugar de miedo.

