
TigerBeach
si no quieres que se acerque... echa burbujas
si se sigue acercando... echa más burbujas
si quieres que desaparezca... cierra los ojos
La frase del encabezamiento, es muy buena pero no es mía, es de Jim Abernethy, uno de los mayores expertos mundiales en tiburones, propietario del M/V Shear Water y en abril de 2005 dueño y señor, con el permiso de los tigres, de Tiger Beach. Una de las experiencias más intensas que he vivido bajo el agua.
Una semana de vertigo en la que navegamos desde West Palm Beach hasta West End en Gran Bahama para nadar con delfines, bucear entre los restos del Sugar Wreck, compartir agua y susurros con un buen número de tiburones grises y disfrutar de la bacanal de emociones que supone bucear con un numero indefinido de tiburones tigre de muy buen tamaño.
El pequeño M/V Shear Water, no es un apelativo cariñoso, hablo de su tamaño que es eso, pequeño. De todas formas, siendo 100% sincero, después de respirar ese color de mar y disfrutar de las inmersiones en Sherwood Forest Reef, Jack's Jungle, Mini wall o El Dorado con los Carcharhinus perezi, para "habituarte" a estar con los tiburones, sus 19,80 m de eslora y 5,80 m de manga ya te daban igual...
El buceo entre los restos del pequeño Sugar Wreck, o el nadar con delfines salvajes fueron experiencias muy agradables no cabe duda, pero la razón principal del viaje era postrarse a los pies de los reyes de Tiger Beach...
La noche antes del buceo asistimos a un largo briefingen el que Jim nos explicó minuciosamente como iban a ser las inmersiones, como entrar y salir del agua, como comportarnos con los tiburones tigre, la disposición que tendríamos en el fondo y hasta los colores que no debíamos llevar en el traje ni en las aletas.
Guantes y capúcha o pañuelo para no dejar el pelo suelto, nada de color blanco o amarillo (para que los tiburones no lo confundan con comida) no tocar el cebo del barco y llevar un bastón de PVC de unos 2 cm de espesor que sería nuestra salvación en caso de que un tiburón de 600 kilos decidiera ir a por nosotros... En serio se colocaba en el suelo clavado con el fin de que si el tiburón se acercaba (lo hacían) a curiosear, chocara con el palo y cambiara su rumbo...
Lo primeros en llegar son los tiburones limón a los que "llegas a perder el respeto" porque siempre estaban en medio, recuerdo haber pisado a uno sin querer al ir a hacer una de las fotos que están en la página... se metian por todos los sitios, había pequeños trozos de pescado flotando o el olor o yo que sé...creo que es la única vez que he perdido el respeto a un tiburón, miento en la famosa nocturna de Alimatha en Maldivas recuerdo no estar tampoco muy respetuoso...
Bucear en Tiger Beach requería de una "tecnica singular", los buceadores forman una "V" separados 3 metros entre cada uno y en el verticee de la "V virtual" estaba Jim o el capitán con la caja de pescado...
Los tiburones se iban acercando, pasaban entre los buzos, iban a la caja de pescado, volvían, se iban, regresaban, desaparecían... La máxima era no perder de vista nunca a los tiburones que estaban cerca de ti o de tus compañeros a derecha e izquierda y avisarse entre ese paequeño pack de buzos cuando se acercaba uno, con el fin de que todos los buceadores sabían cuantos y donde estaban los tiburones más cercanos. La razón, sencilla, ante un despiste un tigre muy grande podía aparecerte por la espalda con el consiguiente "susto", así qiue todos todo el tiempo sabíamos donde estaban...
Y "eso" era todo, como se ve en las imágenes los acercamientos eran, eso, cercanos y la posibilidad de estar en el agua era practicamente de sol a sol... reconozco que Jim y su equipo, estuvieron los tres intensos día en Tiger Beach en el agua desde la mañana hasta que oscurecía, para que quien quisiera pudiera estar abajo...
Como dato curioso decir que con el paso del tiempo, tanto tigres como buzos fueron ganando confianza lo que se tradujo en algunos toques por parte de los tiburones que su curiosidad en luga de sofocarla como nosotros, preguntando, ellos lo hacían "golpeando" tu camara o a tí ligeramente para comprobar que no eras comenstible y que tampoco eras una amenaza...
Mi despedida del buceo en Tiger Beach lo recuerdo como si fuera ayer... uno de nuestros amigos comiendose una espina de bonito en dos bocados delante mio... Después de esa imágen, mi necesidad de disfrutar de esta especie tan increíble estaba cubierta...
