APEX

En el eterno azul donde todo comenzó, donde las corrientes guardan secretos de otros tiempos, encontramos a los verdaderos soberanos del océano: los tiburones
He reservado un santuario especial en OCEON para ellos, bautizado como APEX, evocando lo que son y asignándoles el espacio que les pertenece: la cúspide.
Los tiburones llevan más de 400 millones de años surcando los mares, evolucionando y afinando su diseño con una precisión casi mística, hasta que la evolución, en un momento tan remoto que solo el océano parece recordar, encontró la perfección… y simplemente se detuvo.
Déjate sorprender por la diversidad, la fuerza y la elegancia de estos soberanos marinos que, sin duda, habitan la cumbre de los océanos, donde la belleza y el poder convergen en una armonía asombrosa.
A través de mis imágenes, encuentros, historias y emociones, te invito a sentirlos, no solo a conocerlos; a descubrir su poder, su belleza y su papel vital en la armonía marina; a dejar atrás los mitos y a nadar más cerca de su verdad.
Aunque OCEON no es un manual de biología, déjame compartirte algunas pinceladas de lo que, para mí, los hace únicos.
- Su diseño es tan eficaz que la evolución dejó de intervenir hace 150 millones de años.
- Su esqueleto cartilaginoso, que les proporciona agilidad y ligereza.
- A diferencia de otros peces, no cuentan con vejiga natatoria. En su lugar, controlan su flotabilidad gracias a un enorme hígado, perfectamente adaptado a su entorno.
- Y por supuesto, su extraordinario sistema sensorial: detectan sonidos lejanos, muchas especies ven muy bien, y poseen las ampollas de Lorenzini, unas estructuras que les permiten captar campos eléctricos sutilísimos, como los que genera una presa oculta bajo la arena. Es como si pudieran leer el lenguaje invisible del océano.
Me impresiona su presencia imponente, su elegancia, sus asombrosas adaptaciones biológicas y, por supuesto, el papel que desempeñan como depredadores clave: regulando poblaciones, eliminando a los individuos más débiles o enfermos y preservando el equilibrio del ecosistema. Si ellos desaparecen, el océano se descompensa. Y eso... ya está ocurriendo.
Aunque mi interés por los tiburones naciera entre libros, documentales y acuarios, lo que me enamoró definitivamente fue verlos en su medio. Y desde aquel martillo que fotografié en el Mar Rojo el verano de 1995, no he dejado de buscar encuentros, viajando a lugares remotos con la intención de compartir su espacio bajo el agua.
Te presento las especies con las que he compartido esos momentos y espacios únicos, y la huella que dejaron en mí.
Especies y Huellas














Un océano sin tiburones es un océano enfermo
Peter Benchley

