TIGRE
Mi Mirada - Robusto, poderoso y cubierto de rayas como si el mar le hubiera dejado cicatrices. Así es el tiburón tigre (Galeocerdo cuvier), uno de los grandes depredadores del océano, presente en aguas tropicales y subtropicales de todo el mundo. Tiene un apetito insaciable, una mordida brutal y una peligrosa curiosidad. Pero también un magnetismo que atrapa.

Desde que obtuve mi primera licencia de buceo en 1994 supe que quería estar cerca de ellos. No solo del "tiburón" como figura genérica, sino de estos tiburones: los que me fascinaban en documentales, libros o películas. En esos años tuve encuentros fugaces, de paso, con algún tigre que se perdía en la lejanía. Pero nada comparable a lo que viví en 2005 en Tiger Beach (Bahamas), o en 2025 en Fuvahmulah (Maldivas). Experiencias que no se me borrarán mientras tenga memoria.
Porque una cosa es ver un tiburón… y otra es que te roce un animal de casi cinco metros que pesa lo mismo que un coche pequeño.
Siempre que alguien me pregunta por el tigre, cuento lo mismo: es el tiburón que en la película de Spielberg (Jaws) atrapan por error al principio, y que al abrir su estómago encuentran una matrícula y una lata de aceite. Ese "detalle" lo define bastante bien. No analiza demasiado antes de morder. Primero prueba. Luego decide.
Su mordida es capaz de partir el caparazón de una tortuga. Si le sumas ese "sistema de prueba y error" y su corpulencia, no queda duda: es una especie que impone, y que exige respeto. Ser prudente con un tigre no es tener miedo. Es tener sentido común.
Sé que otros tiburones, como el blanco, hacen un cálculo energético antes de atacar. Pero el tigre… no. No razona igual. Y por eso, por esa combinación de brutalidad y belleza, de imprevisibilidad y poder, me parece tan hipnótico.
Estar en el agua con uno de ellos es aceptar que tú, por muy protagonista que creas ser, no eres más que un actor secundario.
Revelación - Lleva rayas como si el mar le hubiera dejado cicatrices.
Desde el azul - No sabes si huir o quedarte a mirarlo, pero si quieres que desaparezca… cierra los ojos.

