Azores

en ocasiones nos dejamos llevar por un rumbo que no marcamos nosotros, ese que nos escoge y nos atrae

Eso me pasó con Azores. No había planeado todavía ningún viaje para ese verano y en febrero llego a mis manos la publicidad de Faial y Santa María en el que anunciaban salidas al bajo Condor, famoso por ser un punto de encuentro de los tiburones Azules y al bajo Princess Alice, donde las protagonistas son las móbulas. Obviamente con unas fotos que invitaban a seguir leyendo…

Reconozco que cuando en una imagen aparece un tiburón, las posibilidades de ganar mi atención y con ello que la publicidad tenga más probabilidades de surtir el efecto pretendido conmigo, son muy altas, más si como en esta ocasión era una especie de tiburón con la que tenía muchas ganas de compartir agua y había oído hablar de que ese tipo de encuentros eran habituales en el destino que mencionaba la citada publicidad…

No hace falta que diga donde estuve dos semanas agosto de 2014 acompañado de móbulas, tiburones azules y los famosos gin-tonic del Peter Café Sport. "Los últimos que puedes tomarte en tierra firme si tu idea es cruzar el Atlántico".

Para ser sincero, del destino tenía muchas más expectativas que información. Lo mismo les ocurría a los otros tres españoles con los que coincidí y con los que buceé durante la primera semana. Ninguno sabíamos muy bien qué esperar, pero todos compartíamos la misma ilusión por descubrir un lugar del que habíamos oído hablar maravillas y que prometía encuentros inolvidables con grandes pelágicos.

La experiencia de los tiburones azules es, cuanto menos, singular ya que la zona de "encuentro" está a más de dos horas en dirección ESTE navegando en una zodiac semirrígida a toda velocidad… gracias a que ese día el Atlántico nos concedió paz y estaba tan plano que imponía respeto. No recuerdo haber visto nunca un mar así. 

Una vez llegados a la zona, el modus operandi es sencillo, que no fácil, (es un tema que como he comentado en algún otro apartado de OCEÓN, es polémico y controvertido, pero como he tambien he comentado, solo lo describo, aunque ahora no me posicione, lo haré de forma más extendida en un artículo de SALABRAS), se tiran restos de pescado que van cayendo hasta el fondo… y en 15 minutos aparecen los tiburones azules, que en esa zona suelen estar a 200 metros de profundidad, en la meseta submarina. También queda colgado de la zodiac a unos 10 metros de profundidad, un bote de plástico de grandes dimensiones, lleno de restos de pescado y que tiene hechos unos agujeros por donde desprende lo que es un néctar para los tiburones.

Gracias a esta artimaña y el señuelo que queda colgando (lo llaman wrangling) pude disfrutar de una hora y media de interacción con 5 tiburonas azules que se acercaban a centímetros.

Las fotografías no pueden expresar las sensaciones… Es algo que todavía los sensores de las cámaras digitales no son capaces de traducir a "0" y "1" y reflejarlas en una imagen... 

Puedes ver más imagenes y mi opinión sobre esta especie en APEX. 

El buceo con las móbulas reconozco que tambien es espectacular en ambas islas, pero hay que tener en cuenta que en la zona donde suelen localizarlas es mar abierto, sin referencia de fondo y tanto en Faial como en Santa María son habituales las corrientes de mayor o menor intensidad, por ello recomiendo tener una cierta experiencia para hacer este tipo de buceos, porque sin ser inmersiones peligrosas, creo que se disfrutarán más con un poco de experiencia.

Además de los "especiales" con los tiburones azules y las móbulas, tanto en Faial como en Santa María hay puntos de inmersión para todos los niveles y la fauna es similar a la que podemos encontrar en nuestras islas Canarias.

Si no se bucea o se quieren realizar más actividades, aunque las relacionadas con el mar son el punto fuerte, como el avistamiento de cetáceos, tambien se puede hacer senderismo y si se quiere ir más pausado, la verdad es que las islas merecen recorrerlas con tranquilidad.