Mi Mirada - El tiburón limón, Negaprion brevirostris, se distingue por su color amarillento, su robustez y por una dentadura muy visible que impone en un primer momento. De movimientos tranquilos pero seguros, habita en aguas poco profundas de zonas tropicales. Es un nadador silencioso, casi meditativo.
Eso hacía que mi atención se desviara completamente hacia la otra especie, llegando incluso a ignorar a los tiburones limón, y también a los nodriza, que eran igualmente frecuentes en esos puntos de inmersión. Y eso, en el océano, es un gran error: nunca puedes —ni debes— quitarle el ojo de encima a un animal de más de dos metros con esa dentadura, por estar pendiente de fotografiar a otro, por muy protagonista que sea en ese momento de tu foto soñada.
Las imágenes que verás a continuación pertenecen a inmersiones en Bahamas y en Fiyi, donde los tiburones limón compartían protagonismo con los tigre y los toro, respectivamente.
Revelación - Se desliza por el fondo con calma, como si meditara. Presente, sin deshacer el silencio.
Desde el azul - No todo lo poderoso tiene que ser veloz ni nadar rápido.