Guadalupe

Si tu entorno familiar, de amigos o laboral es de "no buceadores" seguro que cuando descubren, habitualmente por casualidad, que "buceas" te miran sorprendidos, si se te ocurre comentar que te gustan los tiburones su cara de sorpresa se torna en estupefacción y si además se enteran de que has pasado tus vacaciones en una pequeña jaula rodeado de tiburones blancos de más de 4 metros y 1.000 kilogramos de peso, en ese momento, si les quedaba alguna duda, definitivamente confirman que estas totalmente desequilibrado…

Mi pasión por el mundo marino y en especial por los tiburones, me ha llevado a realizar viajes a lugares singulares para poder compartir el medio con especies muy complicadas de ver como es el caso del Carcharodon carcharias, que hasta la fecha le he visto en agosto de 2002 en Sudáfrica y en Septiembre de 2013 en Guadalupe, una pequeña isla perteneciente a México y situada en el Océano Pacífico, dos destinos característicos porque podemos encontrar una colonia permanente de esta especie y por ello la garantía de verlo es muy alta.

Guadalupe se encuentra aproximadamente a 250 km de la costa de Baja California y a 430 km de Ensenada formando parte del territorio de este municipio mexicano. Es muy pequeña, con poco más de 30 km de longitud y una superficie es similar a la isla de El Hierro en Canarias, en torno a 260 km2. De origen de origen volcánico, emerge del fondo oceánico desde una profundidad de 4.000 m. Por su situación geográfica las corrientes del océano abierto le proporcionan una excelente visibilidad y una temperatura marina que oscila entre los 18 y 24 grados centígrados a lo largo del año.

Llegar al santuario marino de la Isla de Guadalupe, no es ni barato ni sencillo. Hay que volar hasta San Diego (California), desplazarse desde allí en autocar al puerto de Ensenada en México y navegar más de 22 horas para llegar a uno de los pocos hogares permanentes del tiburón blanco, pero adelanto que el sacrificio, en todos los sentidos, merece la pena…

¿TE VIENES A GUADALUPE?

Volé hasta San Diego y desde ahí, ya con el equipo del barco, nos dirigimos a Ensenada, en Mexico, que es donde se encuentra amarrado el Nautilus Explorer, tu hogar durante los siguientes 5 días, 35 metros para poder cumplir el sueño de tener encuentros con el gran blanco. Pero antes hay que disfrutar de 22 tediosas horas aproximadamente de navegación hasta llegar a Guadalupe.

Ese largo tiempo lo empleé en conocer un poco a los 20 amantes de los tiburones que componían el grupo y aprender más de estos fantásticos animales ya que tuve la fortuna de compartir unas horas de charla con el Dr. Mauricio Hoyos Padilla, reconocido experto en escualos y director general de pelagios kakunjá que realizo la travesía con nosotros deleitándonos con su explicaciones, datos y anécdotas ya que sostiene una estación de seguimiento de tiburones blancos en esta singular isla del Pacífico donde, junto a su equipo, intenta resolver muchos de los interrogantes que acompañan a estos imponentes animales, como la migración o la reproducción, con un trabajo de monitorización que llevan realizando desde hace años y del que están sacando interesantes conclusiones.

Una vez llegas a Guadalupe y el barco fondea comienzan las tareas de preparación de las jaulas donde se realiza la actividad durante los siguientes 3 días en jornadas de 12 horas sin interrupción.

El barco coloca en popa dos jaulas amarradas firmemente al casco y a las que se accede directamente desde la cubierta a través de una escalerilla protegida en su cara externa. La profundidad a la que se encuentran oscila entre los 3 y 5 metros y siempre que haya espacio en las mismas puedes permanecer todo el tiempo que quieras desde las 6 de la mañana a las 6 de la tarde que están en el agua. La alimentación del aire es a través de reguladores con largos latiguillos que se suministran desde el Nautilus Explorer y dado que la profundidad es mínima, por mucho tiempo que permanezcas en ellas la posibilidad de una enfermedad descompresiva es inexistente.

A babor y estribor se descuelgan con un cable accionado por grúas otras dos jaulas que son las encargadas de bajar a los buceadores a una cota entre 10 y 12 metros desde las que se puede ver la acción desde otra perspectiva y en las que las interacciones con los tiburones blancos llegan a ser espectaculares.

Las razones por las que hay una colonia permanente de tiburón blanco en la isla de Guadalupe con un importante número de ejemplares no es otra que el alimento… Al igual que ocurría en Sudáfrica con la amplia colonia de leones marinos de las islas Dyer, ocurre en esta Reserva de la Biosfera… Hay una gran colonia permanente y sitio de anidación de estos simpáticos pinnípedos, lo cual traducido al lenguaje de los tiburones blancos es un supermercado repleto de sabrosas viandas a su disposición…

Una vez levantados, aseados, desayunados y con las jaulas en el agua solo queda apuntarte en los turnos del día de las jaulas de profundidad, vestirse el neopreno y comenzar a disfrutar. Debido a la temperatura del agua y sobre todo a la cantidad de horas que vas a permanecer sumergido es recomendable un traje semiseco de 7mm o incluso seco como llevaban varios compañeros en el Nautilus Explorer.

TIBURON EN EL AGUA

En condiciones normales al oír esta frase una persona en su sano juicio saldría corriendo del mar en dirección contraria a la orilla o al perímetro de la embarcación buscando protección, pero claro, digamos que en este tipo de grupos de apasionados por los escualos el juicio no es una de las virtudes que abunda y la reacción general es ajustarse el neopreno, preparar las cámaras, colocarse el cuantioso lastre que se necesita (por comodidad para no moverse demasiado y desequilibrarse fácilmente dentro de la jaula) y comenzar a bajar por las cuatro jaulas que se descuelgan del barco a contactar con el gran depredador…

Todo está perfectamente organizado con el fin de que se pueda bajar un mínimo de 4 veces al día con las jaulas de profundidad en inmersiones de media hora aproximadamente y el tiempo entre inmersiones utilizar las jaulas que se encuentran en popa e incluso disfrutar de la actividad desde la cubierta ya que los tiburones también "operan" en superficie…

Estuve alrededor de 8 horas cada día en el agua moviendo el cuello de un lado al otro, ese exceso de tiburones se tradujo en una gran rozadura transversal en el cuello que se tornó en una profunda herida que me vi obligado a tratar con antibióticos cuando regresamos a San Diego provocada por la combinación de neopreno, tiempo en el agua y piel blanda.

Llegados a este punto de la crónica voy a ser sincero, mucho te tienen que gustar los tiburones para recorrer medio mundo con el propósito de plantarte delante de unos animales de ese tamaño, esos dientes y esa deplorable imagen cinematográfica de asesino implacable, pero te aseguro que si realmente te gustan los tiburones la experiencia de Guadalupe te resultará inolvidable ya que la interacción con ellos es muy intensa y merece sin duda la pena.

Una vez concluidas las tres jornadas en la pequeña isla del Pacifico el Nautilus Explorer retorna a Ensenada y de allí de nuevo el magnífico equipo del vida abordo te traslada hasta San Diego donde puedes alargar algunos días el viaje disfrutando de la ciudad de la costa oeste.

Aunque en el momento de escribir estas líneas Guadalupe está cerrada al buceo, si te apasionan los tiburones como a mí, esta pequeña isla es un destino donde podrás tener avistamientos e interacciones increíbles con el Rey de los Oceános.