¿TE VIENES A GUADALUPE?
Volé hasta San Diego y desde ahí, ya con el equipo del barco, nos dirigimos a Ensenada, en Mexico, que es donde se encuentra amarrado el Nautilus Explorer, tu hogar durante los siguientes 5 días, 35 metros para poder cumplir el sueño de tener encuentros con el gran blanco. Pero antes hay que disfrutar de 22 tediosas horas aproximadamente de navegación hasta llegar a Guadalupe.
Ese largo tiempo lo empleé en conocer un poco a los 20 amantes de los tiburones que componían el grupo y aprender más de estos fantásticos animales ya que tuve la fortuna de compartir unas horas de charla con el Dr. Mauricio Hoyos Padilla, reconocido experto en escualos y director general de pelagios kakunjá que realizo la travesía con nosotros deleitándonos con su explicaciones, datos y anécdotas ya que sostiene una estación de seguimiento de tiburones blancos en esta singular isla del Pacífico donde, junto a su equipo, intenta resolver muchos de los interrogantes que acompañan a estos imponentes animales, como la migración o la reproducción, con un trabajo de monitorización que llevan realizando desde hace años y del que están sacando interesantes conclusiones.
Una vez llegas a Guadalupe y el barco fondea comienzan las tareas de preparación de las jaulas donde se realiza la actividad durante los siguientes 3 días en jornadas de 12 horas sin interrupción.
El barco coloca en popa dos jaulas amarradas firmemente al casco y a las que se accede directamente desde la cubierta a través de una escalerilla protegida en su cara externa. La profundidad a la que se encuentran oscila entre los 3 y 5 metros y siempre que haya espacio en las mismas puedes permanecer todo el tiempo que quieras desde las 6 de la mañana a las 6 de la tarde que están en el agua. La alimentación del aire es a través de reguladores con largos latiguillos que se suministran desde el Nautilus Explorer y dado que la profundidad es mínima, por mucho tiempo que permanezcas en ellas la posibilidad de una enfermedad descompresiva es inexistente.
A babor y estribor se descuelgan con un cable accionado por grúas otras dos jaulas que son las encargadas de bajar a los buceadores a una cota entre 10 y 12 metros desde las que se puede ver la acción desde otra perspectiva y en las que las interacciones con los tiburones blancos llegan a ser espectaculares.
Las razones por las que hay una colonia permanente de tiburón blanco en la isla de Guadalupe con un importante número de ejemplares no es otra que el alimento… Al igual que ocurría en Sudáfrica con la amplia colonia de leones marinos de las islas Dyer, ocurre en esta Reserva de la Biosfera… Hay una gran colonia permanente y sitio de anidación de estos simpáticos pinnípedos, lo cual traducido al lenguaje de los tiburones blancos es un supermercado repleto de sabrosas viandas a su disposición…
Una vez levantados, aseados, desayunados y con las jaulas en el agua solo queda apuntarte en los turnos del día de las jaulas de profundidad, vestirse el neopreno y comenzar a disfrutar. Debido a la temperatura del agua y sobre todo a la cantidad de horas que vas a permanecer sumergido es recomendable un traje semiseco de 7mm o incluso seco como llevaban varios compañeros en el Nautilus Explorer.
TIBURONES EN EL AGUA
En condiciones normales al oír esta
frase una persona en su sano juicio saldría corriendo del mar en dirección
contraria a la orilla o al perímetro de la embarcación buscando protección,
pero claro, digamos que en este tipo de grupos de apasionados por los escualos
el juicio no es una de las virtudes que abunda y la reacción general es
ajustarse el neopreno, preparar las cámaras, colocarse el cuantioso lastre que
se necesita (por comodidad para no moverse demasiado y desequilibrarse
fácilmente dentro de la jaula) y comenzar a bajar por las cuatro jaulas que se descuelgan
del barco a contactar con el gran depredador…
Todo está perfectamente organizado con
el fin de que se pueda bajar un mínimo de 4 veces al día con las jaulas de
profundidad en inmersiones de media hora aproximadamente y el tiempo entre
inmersiones utilizar las jaulas que se encuentran en popa e incluso disfrutar de
la actividad desde la cubierta ya que los tiburones también "operan" en
superficie…
Estuve alrededor de 8 horas cada día en
el agua moviendo el cuello de un lado al otro, ese exceso de tiburones se
tradujo en una gran rozadura transversal en el cuello que se tornó en una profunda
herida que me vi obligado a tratar con antibióticos cuando regresamos a San
Diego provocada por la combinación de neopreno, tiempo en el agua y piel blanda.
Llegados a este punto de la crónica voy
a ser sincero, mucho te tienen que gustar los tiburones para recorrer medio
mundo con el propósito de plantarte delante de unos animales de ese tamaño,
esos dientes y esa deplorable imagen cinematográfica de asesino implacable, pero te aseguro que si realmente te gustan los
tiburones la experiencia de Guadalupe te resultará inolvidable ya que la
interacción con ellos es muy intensa y merece sin duda la pena.
Una vez concluidas las tres jornadas en
la pequeña isla del Pacifico el Nautilus Explorer retorna a Ensenada y de allí de nuevo el magnífico equipo del vida abordo
te traslada hasta San Diego donde puedes alargar algunos días el viaje disfrutando
de la ciudad de la costa oeste.
Aunque en el momento de escribir estas líneas
Guadalupe está cerrada al buceo, si te apasionan los tiburones como a mí, esta
pequeña isla es un destino donde podrás tener avistamientos e interacciones increíbles
con el Rey de los Oceános.