DeViaje

Un viaje debería comenzar bastante antes de la salida y permanecer mucho tiempo en la memoria tras el regreso

Después de tantos años viajando para bucear, he aprendido que organizar un viaje no es solo buscar vuelos y reservar inmersiones. Es un equilibrio entre el presupuesto y el tiempo, lo práctico y lo emocional, añadiendo ese punto de locura que le da sentido a todo. Ese equilibrio, ese modo de mirar el viaje, es también el espíritu con el que nació OCEON.

Antes de decidir el destino

Presupuesto y tiempo:

Son los dos grandes filtros. A partir de ahí, elijo algo realista, sin olvidar lo que me apetece de verdad.

Época del año y climatología:

Me aseguro de que en el momento del viaje el mar esté a la altura de lo que espero. No todos los destinos son buenos todo el año.

Tipo de buceo:

Busco un destino que se ajuste a mis gustos y a mi estado de ánimo. No todo es para todos, ni todo es para siempre.

A la hora de organizar

Planificación anticipada:

Reservar con tiempo permite ajustar mejores precios, garantizar plazas y evitar disgustos de última hora.

Documentación y requisitos sanitarios:

Visado, vacunas, certificado médico, seguros, títulos de buceo… todo al día. Siempre reviso las condiciones del país.

Idioma y costumbres:

Me informo lo justo para moverme con respeto. Incluso con un inglés básico, se puede conectar si hay buena actitud.

Equipaje y logística

Llevar lo esencial y personal:

Aunque llevo siempre mi equipo, si se puede alquilar en destino, puede valorarse. Pero: máscara, ordenador y regulador no se negocian.

Cuidar el peso:

Las aerolíneas no perdonan. Hay que anticiparse al exceso.

Botiquín y adaptadores:

Si tienes alguna patología, lleva tu medicación. El tamaño del botiquín depende de lo inhóspito del destino. Los adaptadores, siempre. Y si haces foto o vídeo, una regleta.

Seguro de asistencia en viaje:

Siempre. Aunque ojalá no se use.

Fuentes fiables:

Blogs y relatos de buceadores suelen ser más sinceros que los folletos.

Agencia o por libre:

Si es complejo mi agencia de confianza. Si es sencillo o conocido, lo organizo yo.

Muy importante

Compañeros de viaje:

A veces marcan más el viaje que el destino. Mejor alguien que comparta el espíritu que alguien que quiera otra cosa.

Tiempo para lo imprevisto:

Los mejores momentos suelen ser los no planeados. Y por eso, los más inolvidables.

Nunca olvidemos que somos hijos del océano,
aunque vivamos en tierra firme

Thor Heyerdahl