ParqueNacionaldeBunaken

Los casi 900 kilómetros cuadrados que ocupa el Parque Nacional de Bunaken, fueron declarados zona protegida en 1991. El 97% de la superficie lo constituyen sus aguas. Dentro del Parque se encuentran las islas de Bunaken, Manado Tua, Mantehage, Nain y Siladen en cuyas costas se están los mejores puntos de inmersión de la zona.

El buceo que se realiza en las aguas del Parque es prácticamente todo en pared, varía el perfil, la corriente, las pendientes e incluso la visibilidad, pero el paisaje es más o menos constante en todos los puntos de inmersión. Las variaciones las encontraremos si buceamos también en la costa porque tengamos allí el alojamiento, como fue mi caso, y se realicen en la zona algunas inmersiones. 

En el Parque y la costa de Manado encontramos puntos de inmersión como:

  • "Negeri", "Siladen Point", "Muka Kampung", "Lekuan 1", "Lekuan 2", Lekuan 3" o "Mandolin" con paredes completamente tapizadas de invertebrados, con algo de corriente y visibilidad que sobrepasaba los 20 metros.

  • "Labasong" o "Alung Banua" también paredes en las que se podía buscar y ver el llamativo caballito de mar pigmeo.

  • "Critter Circus" es un arenal salpicado de grandes bloques de coral que como "Poopo" se aproxima mucho al tipo de fondo que podemos encontrar en Lembeh. En esta inmersión los pigmeos amarillos, los pipa fantasma y la sepia enana fueron los protagonistas que, por supuesto, fueron encontrados por los profesionales guías.

  • El carguero "Molas" de 60 metros de eslora que descansa sobre un fondo de arena a 39 m. de profundidad desde que fue hundido en la segunda guerra mundial.

  • "Mandarin dive" como la denominaban familiarmente los guías locales a la inmersión que tenía como finalidad contemplar el curioso ritual de apareamiento de los peces mandarín

(Al anochecer los mandarines comienzan el simpático cortejo. Se "buscan" entre los restos de coral hasta encontrar a su pareja, cuando lo consiguen nadan durante unos segundos juntos, ascienden despacio con los lomos pegados aproximadamente medio metro y, de repente, se separan a toda velocidad en direcciones opuestas, acabando así la efímera relación).

El Parque Nacional de Bunaken fue un destino que en parte me decepcionó porque esperaba más del "azul" y el encontrar tan poca vida fuera de la pared me desencantó un poco. Pensaba que disfrutaría, por supuesto de invertebrados y fauna pequeña, pero también de fauna de mayor tamaño y, sobre todo, de más concentración de vida alrededor del arrecife o animales de paso.

Pero a falta de bichos grandes, los guías se esforzaban con un meticuloso trabajo de búsqueda de bichos pequeños que conseguían hacer interesantes inmersiones que sin esos pequeños encuentros habrían resultado mucho menos atractivas.