La Leyenda de Aqua

¿Y si el océano no fuera solo agua, sino espejo?

Un gran espejo donde habitan nuestras pasiones, nuestros errores, nuestras dudas…

Un gran espejo donde un dios condenado aprende a ser humano,

y donde lo salvaje y lo bello nadan en la misma corriente.

La Leyenda de Aqua no quiere que entiendas. Quiere que sientas.

No busca héroes ni villanos. No hay moraleja. Solo emociones.

No busques personajes. Busca reflejos.

Busca lo que no siempre te atreves a mirar.

Lo que solo aparece… cuando te sumerges lo suficiente.

La Leyenda de Aqua es pasión, amor, muerte, frustración, odio, celos, lujuria, deseo,

miedo, felicidad, arrepentimiento, orden, paz, caos, duda, belleza, cambios... es vida. 

La Leyenda

de Aqua

Cuenta una leyenda que hace millones de años, Ar, Dios de todo lo visible, tenía una hija llamada Terra y dos hijos varones Aqua y Aero, que compartían su vida cotidiana con semidioses y mortales, dedicándose a cuidar y disfrutar de Pangea, el supercontinente en forma de inmensa y paradisiaca isla rodeado por Panthalassa, el gran océano azul. 

La vida en Pangea resultaba muy grata. La climatología era benigna durante todas las estaciones. La tierra era fértil y no faltaba el alimento, ya que las cosechas eran abundantes. La sociedad era responsable, feliz y trabajadora.

Finalizada la jornada laboral, los habitantes de este idílico paraíso, sin diferencia de clase, se reunían en torno a pequeños fuegos donde organizaban ofrendas de agradecimiento a su Dios Ar, acompañadas de cánticos y bailes que alegraban a la divinidad. 

El mundo que él había creado funcionaba a la perfección, era inmensamente feliz y se sentía muy orgulloso de su creación. 

Podemos decir sin miedo a equivocarnos que todo este bienestar y equilibrio era debido al buen hacer y la responsabilidad de la Diosa Terra, ella era la encargada de coordinar las labores de los semidioses y mortales en lo relativo a la organización social y laboral. 

Ar, aunque estaba contento con sus tres hijos, tenía especial predilección por Terra. Era la menor de los tres, muy bella, y también la más responsable y trabajadora.

La labor de Aqua y Aero, aunque, la mayor parte del tiempo, estaban excesivamente ociosos, era la distribución de los alimentos y el mantenimiento del orden en esta idílica sociedad.

Ambas labores ocupaban realmente una pequeña parte de su tiempo gracias principalmente al buen hacer de su hermana.

Terra estaba esposada con un atractivo semidiós, Libero, fuerte, trabajador y profundamente enamorado de Terra.

Fruto de esa unión nació Jun, una preciosa joven que, con apenas 16 años, era la criatura más bella de Pangea. Sus delicados rasgos, su esbelto cuerpo y una larguísima melena negra azabache enamorába a todos los hombres que alcanzaban a conocerla.

Jun no solo era la criatura más bella de Pangea, un carácter solidario, una responsabilidad extrema para su corta edad, su desbordante simpatía y su gran corazón conquistó a muchos hombres, pero solo se comprometió con el atractivo mortal que apenas superaba la veintena de años, Setsun. A pesar de su corta edad la pareja era la envidia de todo el supercontinente.

Aqua y Aero también estaban esposados con dos bellas mortales y tenían cada uno dos hijos, pero la ociosidad y el carácter más rebelde y mujeriego les diferenciaba enormemente de la vida que llevaba su hermana Terra.

Los continuos escarceos amorosos de Aqua y Aero llegaron a crear verdaderos problemas en una sociedad equilibrada, respetuosa y justa como era la de Pangea.

Aqua, no satisfecho con todas las mujeres que conquistaba y poseía, se enamoró perdidamente de Jun. Como era una relación imposible, ayudado de Aero, cómplice en todas sus aventuras amorosas, elucubró un plan para poseer a la bella joven.

Una noche de luna llena tomó la apariencia de Setsun y en un bello acantilado próximo al templo donde vivían poseyó a su sobrina cumpliendo con sus incestuosos y lascivos deseos.

Al amanecer, cuando los primeros rayos de sol acabaron con la transfiguración de Aqua y Jun descubrió el engaño llevado a cabo por su tío, decidió acabar con su vida en el mismo lugar en el que había sido infiel a su amado. Cortó sus venas y se lanzó al acantilado. Dicen que de la sangre que manó de sus heridas se transformó en los corales rojos que ahora pueblan nuestros mares y océanos. También cuentan que las lágrimas que brotaron de los ojos de Aqua al ver la atrocidad que había cometido por su extrema lujuria salaron las aguas, hasta ese día dulces, del gran océano azul que rodeaba Pangea.

Cuando la noticia llegó a oídos de Ar, con el fin de evitar más derramamiento de sangre entre su prole con una venganza que a buen seguro Terra, Libero y Setsun estarían dispuestos a cometer a cualquier precio, decidió castigar con el exilio a sus dos hijos varones.

A Aero, por encubrir y ayudar a su hermano a cometer tal vileza, le permitió seguir viviendo en Pangea pero le prohibió volver a pisarla, podría verla pero sus pies no podrían nunca llegar a tocar el suelo, convirtió sus brazos en enormes alas que impedían que Aero, pudiera acercarse a menos de cinco metros del suelo. 

Por su atroz acto, y para que sirviera como escarmiento a todo su pueblo, Ar fue menos benevolente con Aqua. Sustituyó sus pulmones por branquias, sus extremidades por aletas y le obligó a vagar durante toda la eternidad por Panthalassa sin contacto alguno con Pangea y sus gentes, ya que si decidía salir de la inmensidad del gran azul, aún siendo un Dios, moriría.

Aqua fue condenado a reinar sobre los océanos en soledad.

CAPÍTULO I: BÚSQUEDA Y ENCUENTRO DE UN PARAÍSO SIN NADIE CON QUIEN PODER COMPARTIRLO


Los primeros días en Panthalassa resultaron mucho más duros de lo que Aqua podía llegar a imaginar. Debía acostumbrarse a un cuerpo que realmente ya no dominaba y a un medio que le resultaba hostil.

La sensación de ingravidez y la falta de control sobre sus nuevas extremidades le producían constantes mareos.

Tampoco ayudó a su adaptación encontrarse con los numerosos corales y esponjas de llamativos colores rojos o anaranjados. Su simple visión le producía una amarga sensación de culpabilidad que no ayudaba a una rápida adaptación a su nueva vida.

En esta época, debido a la bonanza de Pangea, sus habitantes, incluyendo a sus Dioses, vivían de espaldas al gran azul. No les resultaba necesario y para ellos no tenía más importancia que el límite físico de su enorme territorio.

Para "Aqua" todo lo que le estaba ocurriendo era una nueva experiencia a la que se debía acostumbrar en soledad.

En este nuevo escenario vital el incestuoso Dios se encontraba perdido. Aqua debía perderse completamente en la inmensidad azul para poder comenzar a encontrarse y debía liberarse de todo lo negativo que había acumulado hasta ese momento. Sus prejuicios, miedos, inseguridades, manías, culpas y penas no eran más que lastres de los que debía despojarse para nadar mejor, para sobrevivir mejor.

Transcurrió mucho tiempo, más de lo que él podía imaginar, pero una vez asumida la situación y adaptado o, al menos, acostumbrado a su nueva vida, sacó valor para explorar su nuevo reino. 

Comenzó a recorrer grandes extensiones del prácticamente infinito azul en busca de un lugar donde poder quedarse a vivir. Necesitaba un punto de referencia, un sitio donde regresar todas las noches a descansar, un hogar, aunque en este caso estuviera a varios cientos de metros bajo el agua.

Después de visitar las más profundas fosas abisales, las zonas más frías, las de aguas más embravecidas, las que más vida marina tenían y las más despobladas, encontró su sitio ideal, el que hizo que su corazón, todavía de Dios, palpitara más intensamente solo con su visión. 

Encontró una zona de aguas prácticamente cristalinas, donde la temperatura no sufría a lo largo de las estaciones grandes variaciones, llena de vida animal. No le faltaría alimento, y todo ello en un escenario que a los ojos de "Aqua" era maravilloso. 

Descubrió algunos arrecifes poco profundos que de alguna manera le permitirían acercarse un poco más a Pangea. Arrecifes que estaban completamente colonizados por infinidad de bellos y en ocasiones peligrosos organismos, a los que no estaba acostumbrado, este nuevo invitado en el mundo marino.

La belleza de las formaciones de coral, su colorido, su disposición en las magníficas paredes y fondos, su textura conformaban un increíble jardín y abrían una ventana a los sentidos de alguien que había perdido prácticamente toda la pasión.

Asimismo, en las proximidades, existían profundas fosas submarinas donde la luz y la vida prácticamente se perdían. 

El conjunto de todo ello hizo que "Aqua" se decidiera y gritara, aunque nadie, salvo los peces que le rodeaban con curiosidad, le oyera: "Este es mi nuevo hogar, donde expiaré todas mis culpas, quiero hacerlo en el paraíso y lo he encontrado…"

Este paraíso que había encontrado "Aqua" es lo que conocemos en la actualidad por el Mar Rojo.

CAPITULO II: DESCUBRIENDO EL PARAISO

"Aqua" aprendió a sufrir día a día, en ocasiones incluso llegó a reírse de su propia desgracia para poder sobrellevar ese sufrimiento, aunque en poco tiempo logró adaptarse en el arrecife, su nuevo hogar. Eligió un impresionante cañón donde, a más de 50 metros de profundidad, estaría resguardado de corrientes y podría evitar los rayos del sol en los momentos de descanso, teniendo ante sí en todo momento la visión del gran azul, enmarcada por las enormes grietas que funcionaban como ventanas.

La perfección del arrecife, de ese gran jardín de color en movimiento continuo, con sus singulares, enrevesadas y atractivas formas cautivó al Dios. Su silencio, su luz, su color, sus texturas y formas inverosímiles transformaban un diáfano espacio mayoritariamente azul en un perfecto decorado para vivir.

Tras adaptarse al medio su siguiente cometido fue elegir de qué tipo de súbditos debía alimentarse ya que todos eran tan bellos que a buen seguro la elección no debió resultarle fácil. La Leyenda no habla de que especies fueron las elegidas, imaginamos que al principio optó por los más indefensos y cómodos de conseguir, crustáceos, cefalópodos y pequeños peces de arrecife. Aunque no era muy diestro en el nuevo medio, eran especies relativamente accesibles para poder ser capturados por un ser de la envergadura y fuerza de "Aqua".

La necesidad de relacionarse y de intercambiar sensaciones, en definitiva, de vivir, animó al Dios a intentar comunicarse de una forma más intensa e intima con los extraños seres que poblaban su nuevo mundo. Tenía miedo a que su pasado excesivamente promiscuo, irreverente e incestuoso pudiera retornar a su forma de actuar socialmente y aunque estaba totalmente arrepentido de los atroces actos que había llevado a cabo en Pangea, le preocupaba estropear la última oportunidad que le brindaba la vida.

"Aqua" mantuvo relaciones muy cordiales con la mayoría de los seres que habitaban el arrecife. Las gorgonias, pagaban a la corriente que les daba la vida con una exuberante belleza que relajaba y cautivaba al Dios, pasaba muchas horas junto a ellas escuchando historias del arrecife, no en vano él era un recién llegado y atendía con interés las historias y los consejos de las que llevaban allí muchos muchos años.

Su relación con los corales blandos también era muy intensa pero evitaba el contacto con los que tenían la coloración mas rojiza, ni siquiera en la serenidad de las profundidades podía olvidar los gritos de desesperación y odio de su amada "Jun" arrojándose por el acantilado vertiendo su sangre que se cristalizaba al contacto con la espuma del mar.

Los divertidos peces payaso eran sus confidentes personales, su simpatía inicial se transformó pronto en una confianza sincera que hasta la fecha "Aqua" no había tenido con ningún ser en Pangea.

Le apasionaba la majestuosidad de las mantas, la dulzura e inteligencia de los delfines, la tranquilidad de las tortugas o de los peces Napoleón, la fuerza y perfección de los tiburones, la belleza mortal de los peces león y el orden, en ocasiones simétrico y en otras caótico, de los bancos de caragnidos, peces murciélago, barracudas, jackfish o fusileros.

Con el resto de los vertebrados e invertebrados que poblaban el arrecife e incluso los fondos abisales mantenía una relación más que correcta de mutuo respeto e incluso en ocasiones también de admiración. Pero podemos decir que su debilidad en un principio emocional y en muy poco tiempo sexual era por las morenas. La tranquilidad que le trasmitían en reposo y la excitación que le producían con su sensual movimiento al nadar generó en su cabeza tórridas pasiones que ya había experimentado intensamente en Pangea…

CAPITULO III: AMOR, CELOS, MIEDOS, FRUSTRACIONES, INSEGURIDADES, INFIDELIDADES, EN DEFINITIVA, LA VIDA…

La vida, o al menos una parte importante de ella. No debemos olvidar que "Aqua" era un varón y aunque "Ar" hubiera transformado sus pulmones en branquias y sus extremidades en aletas, seguía sintiendo los mismos deseos sexuales que cualquier otro macho, sin importar la especie a la que perteneciera. Diferenciándole en este caso del resto de los machos con los que compartía hábitat, sus recuerdos, sus perversiones, su parte de Dios que dispuso en un momento de su vida a todo un pueblo repleto de mujeres que obligatoriamente debían estar rendidas a sus pies para saciar todas sus necesidades e incluso caprichos carnales.

Una vez acomodado en Panthalassa, algo empezó a despertar en su subconsciente y la semilla del mal, oculta en algún rincón oscuro de su mente, comenzó a germinar nuevamente en el momento en el que se vio rodeado de tanta belleza y sensualidad. 

Una de las tardes cuando los últimos rayos del sol acariciaban la tranquila superficie y los depredadores nocturnos comenzaban su actividad, vio abandonar su guarida a una gran y espectacular morena que lentamente zigzageaba arrecife abajo en busca de alimento. 

La escasa luz y la perspectiva que ofrecía la pared buscando el fondo del abismo brindaba una vista más sensual si cabe de la morena, lo suficientemente llamativa para conseguir excitar los pensamientos de "Aqua". 

Aunque ella desapareció de su vista en pocos segundos, el Dios no se pudo quitar de la cabeza esa visión del cuerpo acariciando el fondo con tal sensualidad. Tardó varios días en localizarla pero finalmente una soleada mañana volvió a verla descansando bajo un gran coral. Su sorpresa fue que no estaba sola, le acompañaba un macho que parecía muy fuerte y con el que no estaba dispuesto a luchar por el amor de su nuevo capricho y obsesión sexual. 

Retornando a su sátiro pasado elucubró un sencillo pero efectivo plan para conquistar a su nueva víctima, utilizando la misma estratagema que empleó para engañar a "Jun" aprovecho una de las escapadas del macho en busca de alimento para acercarse a la guarida de la morena bajo la forma de su compañero, facultad que no perdió al ser exiliado al gran azul.

Ella, al verle retornar tan pronto se alegró y enrolló todo su cuerpo alrededor del embaucador, "Aqua" la miró con una dulzura impostora y la invitó a explorar las zonas más profundas del arrecife, ella encantada con su pareja le siguió en un juego de continuos y sensuales abrazos. 

A varios cientos de metros, donde los rayos del sol tienen vetada su entrada, accedieron a una pequeña cueva donde continuaron con sus muestras de pasión, "Aqua" la poseyó una y otra vez, su deseo se transformó en agresividad y la bella morena tuvo una sensación extraña. Su pareja parecía comportarse de forma poco habitual, su macho siempre había sido dulce y cariñoso en estos encuentros amorosos y ese día percibió una violencia que le era completamente ajena. Miró fijamente a los ojos de "Aqua" y descubrió en el brillo de su mirada que algo extraño sucedía, él al verse descubierto recupero su forma habitual y avergonzado rompió a llorar.

La bella morena no creía lo que sus ojos estaban viendo, estaba siendo infiel a su macho por los engaños de un perfecto desconocido y se había entregado a él con la pasión que lo hacía habitualmente con su amada pareja. Aunque dudo durante unos segundos si enfrentarse a "Aqua" para pedirle explicaciones por la situación tan deshonrosa que había provocado, optó finalmente por huir avergonzada desapareciendo lentamente y sin mirar atrás.

Había vuelto a ocurrir, había vuelto a engañar para conseguir un capricho pasajero, había reincidido en el error que lo desterró de su vida anterior, la mentira había vuelto a triunfar, la semilla del mal que habitaba en la cabeza del Dios había vuelto a dar frutos.

Durante días "Aqua" vagó por los fondos abisales intentando expiar su reincidente culpa y tratando de encontrar una explicación a su anormal comportamiento ¿Por qué miento? Se preguntaba constantemente. ¿Por qué? engaño a los seres que más quiero? Sus inseguridades, sus dudas, sus arrepentimientos continuos y repentinos generaron en él un estado de decepción personal y de tristeza.

Durante toda su vida había engañado a las mujeres para poseerlas y cumplir sus caprichos y deseos más vergonzosos abusando de su posición, eso le costó un destierro por evitar que ocurriera algo peor si su hermana, como parece lógico, hubiera decidido vengar a su hija. 

"Aqua" juró que ésta había sido la última vez, que no volvería a buscar su satisfacción sexual a base de continuos engaños y sin tener en cuenta al resto de las personas que le rodeaba como había hecho hasta la fecha. Se comprometió a buscar el amor a través de la verdad a costa de lo que fuera, incluso a costa de sus principios o de su propia vida.

CAPITULO IV: ENCUENTRO DEL AMOR VERDADERO

Las personas en determinadas épocas de nuestra vida, en ocasiones empujados por situaciones extremas, experimentamos cambios, los dioses también lo hacen y "Aqua" al decidir cambiar su forma de ver la vida y de sentir su entorno transformó por completo su existencia. Abandonó la mentira y con sus actos a partir de ese momento intentó solicitar día a día el perdón a todo el arrecife. Pensó que si llegaba a conocerles profundamente llegaría a amarles y que si llegaba a amarles estaba convencido que llegaría a protegerles y no crearía situaciones tan dolorosas como las que en un pasado muy cercano había generado.

A partir de ese momento, en más de una ocasión se le pudo ver meciéndose en la corriente en compañía de un gran grupo de barracudas, siempre había sido independiente y muy autoritario, ahora precisaba en ocasiones ser también gregario, relajarse, compartir e incluso dejarse llevar por las opiniones de sus compañeros. Su egoísmo se trasformó en compañerismo.

Su innato egocentrismo se tornó en solidaridad y a menudo ayudaba a los peces del arrecife más indefensos o débiles en las tareas cotidianas, en general estrechó su relación con todo el entorno y mejoró también su trato con los corales blandos de coloración más rojiza que tan tortuosos recuerdos le traían. En definitiva había comenzado por segunda vez una nueva vida.

Una soleada mañana en las que las aguas cristalinas del arrecife dejaban pasar los rayos del sol hasta profundidades casi abisales llamó su atención la silueta de un gran animal que patrullaba la pared con elegancia. "Aqua" descendió y se acercó a él lentamente, cuando estaba a penas a unos metros comprobó que era una preciosa hembra de tiburón martillo que buscaba alimento entre los corales que salpicaban de color pared del arrecife. La increíble belleza de la tiburona, la sublime elegancia de sus movimientos y su mirada dulce y penetrante a la vez, cautivo sobremanera al Dios.

Ella no demostró interés alguno por él, aceleró ligeramente su marcha y desapareció lentamente en el azul. "Aqua" se quedó parado, bloqueado, hipnotizado por la visión de la belleza y elegancia de ese perfecto animal. Tardó varios minutos en reaccionar y para entonces ya no tenía ninguna referencia de donde se encontraba su espejismo, porque estaba convencido de que todo había sido un ilusión, Pensó que una criatura tan perfecta no podía ser real.

Durante muchos días, ayudado por sus amigos del arrecife estuvo buscando desesperadamente a su deseada y amada tiburona, envió mensajeros en todas las direcciones con la esperanza de que alguien supiera algo de ella y le comunicaran su paradero, deseaba decirle que encontrarla había sido lo más bonito que le había ocurrido en su agitada vida. Pero, para su desgracia, transcurridas unas semanas nadie pudo informar a "Aqua" de quién era y donde podría encontrar a su ansiado espejismo. 

Una tarde mientras el Dios se dirigía desolado a su profunda guarida con la certeza de que no volvería a ver nunca más a su amada sucedió un milagro, o eso al menos pensó él.

Una atractiva silueta parecía danzar en el azul frente a la entrada de su hogar… La había buscado por todo Panthalassa y "Zsu", la tiburona, llevaba viviendo mucho tiempo apenas a unos cientos de metros de él.

Ella estaba cazando y absorta en el frenesí de la persecución de sus presas no detectó la presencia de "Aqua" que esperaba inmóvil a que ella le mirara.

En uno de sus rápidos y sensuales giros quedaron uno frente al otro, la mirada de "Zsu" se clavó en los ojos del Dios, su mirada decía muchas cosas, decía que quizá no debiéramos juzgar a nuestros semejantes por su pasado, más aún si son Dioses, pero ella era simplemente un tiburón que había vivido mucho, que ha sufrido mucho y que había desconfiado mucho, su tiempo de sufrir había pasado y no estaba dispuesta a arriesgar nunca mas. 

Giró suavemente su cuerpo y muy lentamente se dirigió hacia el abismo. 

Una vez "Zsu" había desaparecido en el azul, "Aqua" entendió que hiciera lo que hiciera, nadie, ni él mismo iba a perdonarle las atrocidades que le habían acompañado a lo largo de su vida. Miró hacia la superficie y con los ojos envueltos en lagrimas susurro; "Porqué vivir si no tienes una razón para ello? Porqué vivir si tu razón desaparece en el azul cuando llega a conocerte? Si no perdona tu pasado, si tú mismo eres incapaz de perdonar y olvidar tu propia vida anterior. Este paraíso debe ser protegido de seres como yo, no merece ser profanado, perturbado, atacado, molestado ni destruido.

Nunca más se supo del Dios "Aqua", la leyenda cuenta que en su desesperación por encontrar el amor verdadero y no ser correspondido, emergió hasta la superficie y en pocos segundos murió. Sin embargo, yo estoy convencido que sigue viviendo en el inmenso azul y que nos acompaña cada vez que de alguna manera profanamos con nuestras inmersiones ese mundo tan perfecto, que nos vigila y nos protege mientras permanecemos en él y que lentamente nos ayuda a salir a superficie al final de nuestras incursiones en Phantalassa.

Creo que todos los apasionados del gran azul, en alguna ocasión hemos sentido la presencia de "Aqua" muy cerca de nosotros… Yo la he sentido. Y tu?

Rafael Martínez Mateo